
Con este nombre conocemos la casa solariega situada en la calle de la Horcajada de Piedrahíta.
Se trata de una casa de dos plantas. Su fachada es palaciega y está construida en sillares de granito y por sus características arquitectónicas podemos decir que su construcción se remonta al primer tercio del siglo XVI.
La fachada es de una sencilla belleza que se complementa con cuatro escudos bellamente esculpidos.
El primero del piso alto: se trata de un escudo partido, enmarcado sobre cartela. En el primer cuartel tiene un león rampante, bordura cargada de ocho aspas de San Andrés; y en el segundo cuartel, trece roeles, puestos de tres en tres y uno (familia de los Dávila).


El segundo y simétrico al anterior: es también un escudo partido enmarcado sobre cartela. En el primer cuartel presenta trece estrellas de seis puntas, bordura cargada de ocho aspas (familia Salazar), y en el segundo cuartel, dos calderas puestas en palo, con bordura cargada de ocho aspas (Familia Pacheco o Guzmán), aunque nos inclinamos por Pacheco, debido a la existencia en la Iglesia parroquial de una losa sepulcral, reutilizada en el pavimento del trascoro y en la que figura esculpido este apellido.
Los otros dos escudos: uno está encima de la puerta de la casa y el otro encima de la ventana que hay en línea perpendicular en la segunda planta. Ambos son escudos cuartelados en cruz, enmarcados sobre cartelas y reúnen las armas de los dos escudos primeramente descritos. Presentan águilas acoladas, distintivo de la familia Águila. El de la puerta, que tiene rota la cabeza del águila, presenta dos querubines a cada lado y el de la planta superior está sostenido por dos tenantes.


Resumen hecho por Luz Morales sobre el trabajo «La mansión de los cuatro linajes» cuyo autor es Esteban Buenadicha Avezuela.