
Desde la antigüedad cristiana se ha venido representando la figura de Jesús a través de múltiples símbolos y por medio de diferentes modelos iconográficos.
Durante el siglo XVI aparecen esculturas del Niño Jesús en actitudes diversas, unas veces en pie, otras sentado, despierto o dormido sobre uno de sus brazos.
Destacan de esta época los niños que aparecen con vestidos de talla, mostrando en algunos casos los gustos de la época. En este siglo juega un papel importante en lo que se refiere a la difusión de la devoción al Divino Infante, Santa Teresa de Jesús (1515-1582).
La técnica con la que está decorada la pieza es la del dorado tradicional al agua. En el borde de la vestimenta hay una greca con motivos trabajados con la técnica del estofado.