
Según Nicolás de la Fuente Arrimadas, al que menciona también en este sentido José Luis Gutiérrez Robledo, el atrio de la iglesia estaba artísticamente cerrado desde la esquina de la torre, en ángulo, hasta el contrafuerte primero del ábside izquierdo. Cierre con monolitos graníticos y un león sentado en su base.
En el siglo XVI se cambia el cierre por cuatro prismas de granito.
Según fotografía recogida en el libro de Nicolás de la Fuente Arrimadas se puede observar cómo era el acceso y dos de los cuatro prismas.
Francisco Mateos menciona al cura párroco Miguel Pérez Alfajeme al que se le atribuye la eliminación de las cadenas del atrio, junto a otras mejoras.
A principios del siglo XX se plantea un nuevo cerramiento, puede datarse hacia 1900, y atribuible a Vicente Botella, arquitecto de la Diputación.
Obsérvese la semejanza de los monolitos de la foto con los que actualmente se encuentran en varias ubicaciones del entorno de la Iglesia, aunque no parecen exactamente esas piezas, si podemos aproximar a indicar que podrían ser algunos de los monolitos mencionados anteriormente.

