
Se encontró insertada como adorno en el mampuesto de la pared de una edificación y su procedencia probablemente fuera de la zona del entorno de Candelario.
Representa una cabeza humana sobre la cual se han ido realizado representaciones de símbolos, grabados e inscripciones a lo largo del tiempo.
Para muchas culturas la cabeza humana concentra la esencia de la persona y desde la Prehistoria, en todo el mundo, encontramos ejemplos de su conservación con finalidad mágico-religiosa.
La cabeza del ancestro venerado se convierte en reliquia protectora. En cambio, al enemigo se le corta la cabeza con intención de apropiarse de su energía vital
y exhibirlo con orgullo, una vez deshumanizado, para impresionar al espectador. Ambos, en escenarios distintos, no dejan de ser medios que reafirman la identidad del grupo alrededor de una ideología.
Resulta necesario ir mas allá de los huesos para comprender por qué se ha instrumentalizado la cabeza humana desde tiempo inmemoriales.