
En la localidad de Collado del Mirón, podemos contemplar esta preciosa decoración en una ventana de una vivienda antigua.
Este tipo de decoración deja ver que alguien quiso añadir belleza a una simple abertura en la pared. La ventana enrejada, pequeña y casi tímida, invita a imaginar que habrá detrás.
Decoración de estilo popular tradicional hecha a base de esgrafiado que reproduce motivos geométricos populares: triángulos, rombos, semicírculos y ondas.
Elementos de la arquitectura tradicional de la sierra de Ávila que podrían proceder de finales del siglo XIX-primera mitad del siglo XX. Esta ventana podría pertenecer al momento en el que la arquitectura rural todavía era artesanal, pero ya incorporaba detalles decorativos propios de la identidad serrana local.
Estos motivos geométricos tenían funciones simbólicas, protectoras y sociales.
Triángulos: símbolos de estabilidad y protección. Rombos: asociados a la fertilidad, la prosperidad y la buena suerte.
Bandas en zigzag: representaban agua o serpientes protectoras. Los marcos alrededor de ventanas y puertas actuaban como “sellos” contra el mal de ojo o las malas energías. La idea era que los huecos (ventanas, puertas) eran puntos vulnerables, así que se reforzaban con decoración simbólica. Muchos de estos motivos vienen de muy atrás: del arte celtibérico, de la iconografía medieval y del mudéjar rural.
Esta decoración tenía un significado práctico. Proteger el enlucido (el esgrafiado es más resistente que la cal simple) y resaltar los huecos para que fueran visibles desde lejos.
El color rojo-teja se obtenía de óxidos de hierro locales y tiene un significado de vida, energía, buena fortuna y conexión con la tierra. El color blanco, aplicado en contraste simboliza: pureza, luz y claridad que en combinación con el rojo crea un efecto de vibración visual. El gris procede del propio mortero que sirve como base para que los otros colores destaquen.