
Los nidos de golondrina, aviones comunes y vencejos están protegidos por la ley y forman parte de nuestro patrimonio natural. El nivel de protección se garantiza por la legislación europea, tanto si el nido está habitado como si está deshabitado.
Una sola golondrina es capaz de comer 850 moscas o mosquitos al día, lo que supone un control natural de los insectos.
Su periodo de cría se desarrolla entre marzo y agosto. Son aves monógamas y fieles al lugar de cría. Es decir, si a su vuelta de África, donde pasan el invierno, se encuentran en España su viejo nido «no dudarán en volver a ocuparlo, haciendo las reformas y reparaciones oportunas. Por ello no deben tirarse los nidos ni fuera de la época de cría, ya que de esta forma las golondrinas deben dedicar menos energía y tiempo a la construcción de uno nuevo», dicen desde SEO/BirdLife.