Para aquellos que aún no habéis tenido oportunidad de daros un paseo por el pueblo de Collado del Mirón, os animamos a no perderos la visita a uno de sus tesoros naturales más impresionantes: Robles de La Bardera. Collado del Mirón, es una pequeña aldea, que en su día formó parte del señorío de Valdecorneja. Su entorno, caracterizado por dehesas, encinares y praderas, mantiene la quietud y sencillez propia de los pueblos de montaña. En la zona denominada “La Bardera” ascendiendo al punto más alto de la población conocido como “El Picozo” se alza este roble monumental, erguido y robusto, símbolo vivo del arraigo al monte y del paso del tiempo por estas tierras. Antiguamente, esta zona albergaba campos de cultivo y servía para abastecer de leña a la población.
Las medidas sorprenden a todos los que se acercan a contemplarla, con un diámetro cercano a los 6 metros, una longitud de las ramas principales de casi 4 metros y una altura de 3,5 metros desde la base del tronco hasta el inicio de las ramas. Su porte es verdaderamente monumental con un tronco poderoso y vertical, que se eleva con decisión antes de abrirse en una copa amplia y equilibrada.
Aunque este ejemplar es el más majestuoso, no lo son menos, los robles que lo rodean en este hermoso paraje. Todos ellos con sus formas retorcidas y vigorosas, con una buena “cama” de musgo componiendo un pequeño bosque de gigantes.
Estamos sin duda, ante un testigo del tiempo, un guardián silencioso del momento que custodia la memoria natural y humana de Collado del Mirón.
