El Santísimo Cristo de la Humildad, Patrón de La localidad de El Barrio, celebra su festividad con misa y procesión el último domingo de mayo de cada año.
La imagen, de 110 cm de altura, 30 cm de ancho y 40 cm de fondo representa el momento en que el Señor acaba de llegar al Calvario. Está realizada en madera de cedro policromada al óleo, con remates en yeso en algunos de sus elementos.
Se muestra al Cristo sentado sobre una roca, descalzo y semidesnudo, cubierto únicamente con el paño de pureza. Su cabeza, ligeramente inclinada, reposa sobre su mano derecha, mientras una soga rodea su torso. Su cuerpo presenta salpicaduras de sangre que resaltan las heridas en los hombros y las rodillas desolladas por el martirio. Una corona de espinas descansa sobre una laboriosa melena de color oscuro, con mechones de peso y surcos bien marcados. Su rostro refleja una profunda amargura, con la mirada abatida y los ojos entornados, transmitiendo una inmensa tristeza. Su boca se oculta parcialmente bajo un denso bigote y una espesa barba, tallada con surcos y rizos más suaves que los del cabello.


Se estima que la escultura fue tallada a finales del siglo XV, en consonancia con el estilo gótico de la Escuela de Imaginería Castellana de la Baja Edad Media. Sin embargo, hasta la fecha no se ha encontrado documentación que acredite su autoría.
La imagen del Cristo de la Humildad procede de Bonilla de la Sierra y fue rescatada de un incendio en el convento de San Matías de los franciscanos menores descalzos. Sorprendentemente, esta talla fue la única que quedó intacta tras el desastre.
Con el tiempo, la devoción por el Cristo de la Humildad creció entre los habitantes del pueblo hasta convertirse en el símbolo religioso más venerado de la comunidad. Como testimonio de esta devoción, el templo adoptó su nombre y pasó a llamarse Iglesia del Cristo de la Humildad.